El Movimiento Cristiano liberación se dirige hoy a todos los sectores vinculados al destino de Cuba, con una convicción clara: el pueblo cubano ha sido la principal víctima de esta tragedia, pero también es la única fuente legítima de la solución.
Al pueblo de Cuba: ustedes no están solos. La resistencia diaria, el dolor silencioso, la dignidad de cada familia que sobrevive sin libertad y sin futuro impuesto, son la prueba de que Cuba no ha sido vencida. El pueblo no es el problema de Cuba; el pueblo es la nación secuestrada y la fuerza moral que puede rescatarla. Ustedes dan la gran batalla con el rostro y el pecho hacia el frente y con la convicción de la necesidad de una Cuba nueva, distinta y mejor. Ustedes son nuestra inspiración y el fin de nuestro propósito porque nosotros somos, pueblo de Cuba.
A los militares cubanos, les recordamos que ustedes también son hijos del pueblo. Sus familias sufren las mismas carencias, las mismas humillaciones y la misma falta de libertad que el resto de los cubanos. Su deber esencial no es defender privilegios ni reprimir ciudadanos, sino proteger a la nación. El cambio es inevitable, y cada militar deberá decidir si será recordado como parte de la maquinaria de opresión o como parte del pueblo que ayudó a abrir el camino de la libertad.
Al gobierno de los Estados Unidos, le agradecemos toda gestión sincera en favor de la libertad de Cuba, pero le pedimos un compromiso firme, permanente y coherente con la vida, la dignidad y los derechos de cada uno de los cubanos. Cuba no necesita simples gestos diplomáticos: necesita apoyo claro a una transición real, pacífica, democrática y soberana, donde los cubanos puedan decidir libremente su futuro.
Al régimen cubano, con claridad: ustedes son responsables de la destrucción material, moral y espiritual de Cuba. Han condenado a millones de cubanos a la pobreza, al exilio, al miedo y a la desesperanza. Por un instante, dejen de pensar en sus privilegios y piensen en la nación que han destruido. La única decisión digna que les queda es abandonar el poder, devolver la soberanía al pueblo y permitir que Cuba sea libre.
Y al exilio cubano: no podemos mirar a la isla como quien observa desde una tribuna lejana. Allí están nuestros hermanos, nuestras familias, nuestro pueblo, cargando el peso más duro de esta lucha. El exilio debe acompañar, apoyar y servir, no sustituir la voz de quienes viven dentro de Cuba, si no multiplicarla. La isla no es un espectáculo político: es una herida abierta en la conciencia de todos los cubanos.
El Movimiento Cristiano Liberación llama a la unidad moral, a la resistencia cívica y a la responsabilidad histórica de todos los cubanos dentro y fuera de la Isla. Cuba no pertenece a una dictadura, ni a una élite, ni a un partido. Cuba pertenece a sus ciudadanos. Y solo cuando el pueblo recupere su soberanía, comenzará verdaderamente la reconstrucción de la nación y el reencuentro de todos los cubanos en la patria.
A nombre del Movimiento Cristiano Liberación y de muchos cubanos más.
Tony Díaz Secretario General
Regis Iglesias Portavoz
