Hoy se cumplen 24 años de la presentación de la primera entrega de firmas del Proyecto Varela ante la Asamblea Nacional del Poder Popular. Aquel acto, respaldado por más de 11.000 ciudadanos cubanos, no fue una provocación ni una maniobra partidista: fue un ejercicio legítimo de soberanía popular, amparado en la propia legalidad constitucional vigente entonces, para pedir un referéndum sobre derechos, libertades, amnistía para los presos políticos, libertad de expresión, libertad de asociación y elecciones libres. La respuesta del régimen no fue escuchar al pueblo, sino intentar ahogar aquella demanda con una campaña masiva de firmas presionadas desde el poder, imponiendo después la llamada “irrevocabilidad” del socialismo, como si una cláusula escrita por el miedo pudiera colocarse por encima de la voluntad soberana de la nación. Al fracasar moral y políticamente en ese intento, la dictadura respondió como siempre: con represión, prisión y largas condenas contra quienes defendieron pacíficamente el derecho de los cubanos a decidir.
Veinticuatro años después, la historia vuelve a desnudar al régimen. Ante la presión internacional y, en particular, ante la firmeza de Estados Unidos frente a una tiranía que ha destruido aún más el país, multiplicado los presos políticos y empujado al exilio a cientos de miles de cubanos, el poder vuelve a recurrir al mismo recurso: recoger firmas bajo control, fabricar adhesiones, simular respaldo popular. Pero ya no convence. El Proyecto Varela demostró entonces —y demuestra hoy— que la verdadera fuerza no está en las firmas arrancadas por el miedo, sino en la voluntad libre de un pueblo que quiere vivir con derechos. Esa fue la causa de Oswaldo Payá Sardiñas, asesinado vilmente en 2012, y esa sigue siendo la causa del Movimiento Cristiano Liberación que Oswaldo fundo: que Cuba sea de todos los cubanos, que el pueblo pueda expresarse, votar, decidir y vivir en libertad. Después de 24 años, el Proyecto Varela no pertenece al pasado: sigue siendo una propuesta vigente, eficaz y profundamente cubana. La libertad no ha sido derrotada; simplemente espera el momento en que el pueblo vuelva a tomar la palabra y la capacidad de actuar, en su patria, por su vida.
Todos cubanos todos hermanos. Ahora la libertad.
A nombre del Movimiento Cristiano Liberación.
Tony Díaz Sánchez Regis Iglesias Ramïrez
