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Línea editorial COPE “Cuba no tiene quien le escriba”

Hace seis años, el 22 de julio de 2012, murieron Oswaldo Payá y Harold Cepero, víctimas de un accidente de tráfico más que sospechoso. Payá, fundador y líder del Movimiento Cristiano Liberación, y Cepero, militante del citado grupo de oposición, iban de viaje para visitar a algunos de sus compatriotas. Las muertes siguen sin aclararse porque en Cuba nada parece que deba ser aclarado. El castrismo permanece como un mal menor, la sucesión entre los hermanos Castro es parte de la tradición y la llegada de Díaz Canel es pura simulación.
Mientras tanto los cubanos malviven, la isla padece la represión del castrismo y en las cárceles viven presos políticos por los que casi nadie se interesa. Uno de ellos es Eduardo Cardet, médico y sucesor de Payá en el liderazgo del MCL. Cardet ha sufrido malos tratos, su familia pasa semanas sin saber de él, ha estado enfermo y, sin embargo, nadie le visita, ni le lleva medicinas, ni intercede por él. Su delito fue pedir elecciones tras la muerte de Fidel.
Cardet paga con la cárcel. Oswaldo y Harold pagaron con sus vidas. Numerosos militantes del MCL han pagado con el exilio forzoso su defensa de la libertad y los derechos de todos los cubanos. Siempre han defendido el cambio político desde dentro, y desde la ley a la ley. El castrismo y los inversores prefieren, sin embargo, la implantación de un modelo tecnocrático que cree que los cambios políticos siempre pueden esperar a mañana.

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