DECLARACIÓN DE LIBERTAD DE LOS CUBANOS

NOSOTROS LOS CUBANOS:

Queremos la libertad. Dios crea libres a todos los seres humanos y por eso la libertad es un derecho inalienable. Los cubanos queremos ser libres. Libres para poder expresarnos, soñar, crear, trabajar, viajar, elegir, creer y manifestar la fe. Los cubanos queremos ser libres para poder vivir dignamente y en fraternidad.

Reclamamos todos los derechos para todos los cubanos, porque tenemos derecho a todos los derechos: civiles, políticos, económicos, sociales y culturales, como todos los seres humanos. Los cubanos queremos un estado de derecho en el que la Constitución y las leyes garanticen los derechos con expresiones directas, transparentes e inequívocas, de tal manera que ni el Estado, ni el gobierno, ni ninguna institución o persona pueda anular o restringir la libertad de los cubanos, ni negar parcial o totalmente ninguno de sus derechos. Ningún argumento es legítimo para negar a los cubanos sus derechos y libertades fundamentales. Exigimos la libertad de religión y el respeto al pluralismo político y a la diversidad de ideas que existe en nuestra sociedad. La Ley debe garantizar el derecho a asociarse en organizaciones sociales y partidos políticos a todos los ciudadanos, derecho que ahora está sepultado porque sólo los comunistas pueden tener su partido. Muchos cubanos no son comunistas y debe respetarse su derecho a organizarse legalmente y a participar en la vida política según sus convicciones.

Reclamamos la soberanía para el pueblo y por tanto su derecho a escoger, diseñar, determinar y cambiar soberanamente su sistema político, social y económico, para hacerlo libre, más humano, más fraterno y justo, y el derecho a escoger a sus gobernantes en elecciones libres y democráticas. Lucharemos cívicamente hasta que se respete el derecho del pueblo a realizar cambios en la Constitución o redactar una nueva, y a modificar las leyes. Presentaremos iniciativas legales para lograr el respeto a todos los derechos de todos los cubanos y la elevación de la calidad de vida. Defendemos la soberanía popular, la independencia nacional y la soberanía de nuestra Patria que, como nos enseñó el Padre Félix Varela, son inseparables. El rector de la sociedad debe ser el pueblo soberano y no un partido político. Corresponde a los cubanos y sólo a los cubanos definir y decidir libre y democráticamente el futuro de Cuba, como país independiente y soberano, sin intervenciones, ni injerencias extranjeras, ni del norte, ni del sur, ni del este, ni del oeste. Por eso no aceptamos leyes foráneas que pretendan decidir el presente o diseñar el futuro de Cuba, ni dependencias económicas, ni tampoco alianzas políticas que nieguen la independencia, los intereses y la vocación de paz y libertad del pueblo cubano. Defendemos la dignidad y el honor de los cubanos y rechazamos la política de exclusión, explotación y humillación contra los cubanos en su propio país para dar ventajas y privilegios a empresas y personas extranjeras, que explotan a los trabajadores y disfrutan, de manera cómplice, la falta de derechos que sufren los cubanos. Queremos la amistad y la paz con todos los pueblos del mundo, de todas las culturas, creencias y razas.

Proclamamos que todos los cubanos somos hermanos, que Cuba es Patria y hogar de todos los cubanos, vivan dentro o fuera de Cuba, porque somos un sólo pueblo y que deben respetarse todos los derechos de todos los cubanos. La Patria es nuestra tierra, es nuestro cielo, es nuestro mar, es nuestra historia. No se puede confundir la Patria con la revolución y el socialismo, porque la Patria abarca todo lo que tenemos y somos como Nación. La Patria somos todos los cubanos, los que vivimos en Cuba y los que viven fuera de Cuba. Proclamamos la condición plena de cubanos de todos los desterrados, exiliados y emigrados por cualquier causa, y de sus hijos. Denunciamos la calificación oficial de “salida definitiva del país”, aplicada a los que emigran, como un castigo cruel, de despojo y destierro. Reclamamos el derecho de todos los cubanos a salir libremente de nuestro país y a regresar, sin condiciones, ni imposiciones y también el derecho de los que viven fuera del país a establecerse nuevamente en Cuba.

Reclamamos la liberación inmediata de todos los encarcelados por defender, promover y ejercer pacíficamente los derechos humanos universalmente reconocidos. Proponemos, además, un diálogo entre todos los cubanos, sin exclusiones, sobre una amplia y generosa amnistía política general, sobre las bases del amor, la buena voluntad, la verdad y el perdón, en la búsqueda de la justicia y la reconciliación nacional.

Proclamamos que ésta es la hora del diálogo y la reconciliación y que todos debemos trabajar con buena voluntad por la comprensión, el respeto y la paz entre los cubanos. Una auténtica participación ciudadana en un diálogo nacional, en la vida política y en la decisión de los cambios que Cuba necesita, sólo es posible sobre la base del reconocimiento legal y del respeto en la práctica, de la libertad de expresión y los demás derechos civiles y políticos. Los cubanos queremos una vida nueva y nadie puede negarnos los cambios profundos que deseamos y esperamos desde hace décadas. Liberación, es el término que expresa plenamente los cambios que queremos los cubanos. Y si es liberación, significa libertad y derechos, reconciliación y justicia, respeto a la vida, fraternidad y progreso, participación e igualdad de oportunidades. Si no nos podemos poner de acuerdo sobre el pasado, sí podemos y debemos ponernos de acuerdo sobre el futuro. El pueblo cubano y en especial las nuevas generaciones quieren vivir en paz, en un ambiente libre de simulación, miedos, odios y rencores, sin revanchas, ni venganzas.

Reclamamos libertad sindical y justicia para los trabajadores y campesinos y el derecho de los cubanos a la libertad económica, a trabajar libremente y a tener negocios y sus propias empresas para el beneficio de sus familias y de la sociedad. No queremos continuar en este orden opresivo e ineficaz, en el que los trabajadores y la mayoría de los cubanos sufren la pobreza y ni siquiera pueden decir que son pobres. Bajo el orden actual, los humildes sufren la angustia y muchas veces la persecución por buscar el pan de cada día y tratar de sobrevivir, mientras que se ha instalado una corrupción institucionalizada que determina privilegios inmensos y vida de verdaderos ricos para algunos, a partir de sus posiciones en la esfera del poder político y militar. No tenemos odio de clases, ni odio de ninguna clase, sólo queremos que se de al pueblo lo que es del pueblo y que todos tengan oportunidades iguales y derecho a una vida mejor a partir de su trabajo honesto. Tampoco queremos ningún modelo político o económico extremo en el que el poder político, el poder del mercado u otros intereses estén por encima de la dignidad humana, los derechos de las personas, la igualdad, la justicia social y el bien común. Nos oponemos a que se siga disponiendo de Cuba, de sus recursos y de sus habitantes como una propiedad privada y a cualquier proceso desenfrenado de privatización en que nuestro país sea saqueado y repartido como un pastel. Los cubanos, con libertad económica y con sus iniciativas y trabajo creador, podrán superar la pobreza y progresar fortaleciendo la solidaridad en nuestra sociedad.

Estamos determinados a mantener y legar a nuestros hijos todo lo positivo que el pueblo cubano ha logrado con amor y con su trabajo a través de los años. Los cubanos queremos mantener y mejorar, como derechos para todos, la educación y la salud pública gratuitas y todo aquello que constituye un beneficio social. La educación no debe ser un instrumento de dominación política, sino de edificación de la persona en todos los órdenes, educándose para la libertad. Exigimos el respeto al derecho de los padres a educar a sus hijos según su fe, creencias y valores. Exigimos que cesen las exigencias y condicionamientos políticos e ideológicos sobre los niños, los jóvenes y los estudiantes, desde la primera enseñanza hasta la universidad y que se respete su libertad de conciencia, de expresión y de asociación.

Creemos que es hora de que haya verdadera igualdad y de que se abran todos los espacios de participación en la sociedad, sin exclusiones. En Cuba no hay choque de generaciones, sino que la nueva generación es también privada de los derechos que les quitaron a sus padres y abuelos. Exigimos los espacios y derechos para que los jóvenes puedan vivir su propio tiempo e impriman su impulso propio a la sociedad y también para los ancianos, adultos y niños, para todos los hombres y mujeres y que no haya discriminaciones ni exclusiones de ninguna persona por ser creyente o por no serlo, ni por su raza, religión, edad, opiniones políticas, ideas, sexo, origen nacional, posición económica u otras lesivas a la dignidad humana. La política oficial y leyes sobre la vivienda han sumido y mantienen a millones de familias cubanas en una verdadera calamidad humana, ya que ha habido muchas más persecuciones, prohibiciones, arbitrariedades, corrupciones, favoritismos y despojos que soluciones. Por la felicidad de las familias, los cubanos demandamos una nueva ley de la vivienda, oportunidades y planes para superar esta calamidad, mientras ratificamos que ninguna persona o familia cubana será desalojada de la vivienda que habita, ni de sus tierras, ni será despojada de su propiedad, ni tienen deuda alguna que pagar a antiguos dueños. Las leyes deben garantizar la libertad de expresión y movimiento para todos. Deben cesar la vigilancia, el control y toda forma de opresión sobre los ciudadanos y las injerencias en su vida privada, para que los cubanos no tengan que mirar a los lados o cerrar las ventanas antes de opinar y todos puedan expresarse y manifestarse con respeto, pública y libremente. Queremos superar para siempre la cultura del miedo. Los medios de difusión son del pueblo y los paga el pueblo, por lo que deben permitir el acceso de todos los ciudadanos y todas las opiniones. La solución a la desigual pobreza, mayor en unas regiones que en otras, no es la migración interna, sino lograr un desarrollo igual en toda Cuba, pero deben cesar inmediatamente, la persecución, el acoso, la humillación y discriminación contra cubanos, sólo porque se trasladan de una provincia a otra en busca de oportunidades o para escapar de la miseria. Nunca más, declarar ilegales a cubanos en su propio país, ni valerse de unos cubanos para reprimir a otros. Cuba es una sola y es hogar de todos los cubanos.

Promovemos un movimiento cívico y pacífico por la liberación y rechazamos el terrorismo, la violencia, el enfrentamiento y el odio entre cubanos, porque todos somos hermanos. Un movimiento que busca la liberación personal y colectiva, desde el amor y la solidaridad, que llama a los ciudadanos a no someterse a la opresión y la mentira y a que tomen conciencia de sus derechos y de su deber de participar en la solución de los problemas de nuestra sociedad. Sólo reclamando pacíficamente nuestros derechos seremos protagonistas de nuestra historia y lograremos la libertad y los cambios en las leyes, para que éstas garanticen esos derechos. Liberación no es enfrentar unos cubanos contra otros, sino trabajar todos juntos por el bien de todos. Así la victoria será de todos.

Cuba renacerá libre y en paz, y como profetizó nuestro apóstol, José Martí, fundaremos todos, “un pueblo nuevo y de sincera democracia”

Ésta es una declaración del pueblo de Cuba.

CAMPAÑA FORO CUBANO

22 de febrero de 2008

 

CREATION OF A CITIZEN`S COMMITTEE FOR RECONCILIATION AND DIALOGUE AND PROCLAMATION OF THE DECLARATION OF FREDOM FOR ALL CUBANS

A new light shines upon a people who want to be free 

We have founded the Citizen?s Committee for Reconciliation and Dialogue that promotes the Civic Campaign of the Cuban Forum. For months we have worked to form the first team of the Citizen?s Committee that already has a presence in all the provinces around the country, including some hundreds of citizens who today are the founders of this Citizen?s Committee. We are getting ready now to promote the creation of many teams to facilitate the voluntary affiliation and participation of all Cubans, without exclusions, in this civic movement that will promote the peaceful changes that the people of Cuba want and need today.

The Citizen?s Committee for Reconciliation and Dialogue (CCRD) has been formed to promote the Cuban Forum Campaign and contribute in this way toward ?establishing a new nation of sincere democracy,? as our Apostle José Martí declared.

Citizen?s Committee for Reconciliation and Dialogue gathers all citizens, without exclusions, that are committed to work toward achieving the objectives of the Cuban Forum Campaign through legal and peaceful means.

The Cuban Forum Campaign is a civic and peaceful process that has the following objectives:

     The release of all those who are imprisoned for peacefully defending, promoting, and exercising universally recognized human rights.

       he necessary changes in the law to guarantee the exercise of fundamental rights of all Cubans, living inside and outside of Cuba.

     The establishment of free elections for a Constitutional Assembly.

     To have all Cubans walk together, without exclusions, in reconciliation, freedom, and brotherhood, constructing a more human, more just, more free society in our sovereign and independent Nation. 

Moreover, because the Cuban people and all Cubans have the right to speak for themselves and with their own voice; the Citizen?s Committee for Reconciliation and Dialogue proclaims today, the Declaration of Freedom for Cubans, as a document from the people and for the people, in which Cubans offer a vision of changes and of the future they desire, signal the changes they want to take, and express their hopes and desires.

For this reason, the Declaration of Freedom will become the declaration of every Cuban, and in this way the declaration of the people of Cuba.  

FOUNDERS OF THE CITIZEN?S COMMITTEE

FOR RECONCILIATION AND DIALOGUE

Cuba, November 22, 2007

DECLARATION OF FREEDOM FOR CUBANS

WE THE CUBAN PEOPLE: 

We want liberty.

God created all human beings free and as such freedom is an inalienable right. Cubans want to be free. Free to express ourselves, to dream, to create, to work, to travel, to elect, to create and to display our faith.

Cubans want to be free in order to live with dignity and brotherhood.

We are calling for all the rights of all Cubans, because we are entitled to have all of our rights: civic, political, economic, social, and cultural, like all human beings.

Cubans want a state with the rule of law in which the Constitution and the laws guarantee rights with direct, transparent and unequivocal expression, in such a way that neither the State, nor the government, nor any other institution or individual could annul or restrict the freedom of Cubans, nor partially or completely deny any of their rights.

There is no legitimate argument to deny the rights and fundamental freedoms of Cubans.

We demand freedom of religion and respect for political pluralism and the diversity of ideas that exist in our society.

The law should guarantee the right of association in social organizations and political parties for all citizens, rights that today are buried, because only the Communists can have a political party.

Many Cubans are not Communists and the right to organize themselves legally and participate in political life according to their convictions should be respected.

We reclaim the sovereignty of the people and their sovereign right to elect, design, determine and change their political, social, and economic system, to make it free, more humane, more fraternal, and more just, and to have the right to choose leaders in free and democratic elections.

We will struggle by civic means until right of the people to bring about changes in the Constitution or to draft a new one, and to modify the laws, is respected. We will present legal initiatives to obtain the respect for all the rights of all Cubans and a better quality of life.

We defend popular sovereignty, national independence, and the sovereignty of our Nation which, as Father Félix Varela taught us, are inseparable.

The rulers of society must be the sovereign people and not a political party. It is up to Cubans and only Cubans to define and decide the future of Cuba freely and democratically, as a sovereign and independent country, without interventions, nor foreign interference, from the north, south, east or west.

This is why we do not accept foreign laws that pretend to decide on the present or design the future of Cuba, or economic dependence, or also political alliances that deny the independence, interests and vocation of peace and liberty of the Cuban people.

We defend the dignity and honor of Cubans and reject the politics of exclusion, exploitation, and humiliation against Cubans in their own country to give advantages and privileges to foreign companies and individuals that exploit workers and enjoy in complicity the lack of rights that Cubans are subject to.

We want camaraderie and peace with all the nations of the world, with all cultures, beliefs and races.

We proclaim that all Cubans are brothers and that Cuba is the Nation and Homeland of all Cubans, whether they live inside or outside of Cuba, because we are only one people and all the rights of all Cubans must be respected.

The nation is our land, our skies, our seas, our history. The Nation can not be confused with the revolution or with socialism, because the Nation encompasses all that we have and all that we are as a Nation.

All Cubans comprise the Nation, those of us who live in Cuba and those who live outside of Cuba.

We proclaim full rights as Cubans to all those who were banished, are in exile, or emigrated for whatever reason, as well as to their children.

We denounce the official classification of definitive exit from the country,? which is applied to those who emigrate as a cruel punishment of dispossession and banishment.

We reclaim the right of all Cubans to freely exit and return to the country, without conditions, nor impositions and also the right of those who live outside the country to establish themselves once again in Cuba.

We call for the immediate release of all those who are imprisoned for peacefully defending, promoting, and exercising universally recognized human rights. 

We also propose a dialogue among all Cubans, without exclusions, about an ample and generous general political amnesty, on the basis of love, goodwill, truth and forgiveness, in the search for justice and national reconciliation.

We proclaim that this is the hour of dialogue and reconciliation and all of us should work with good will for understanding, respect and peace among Cubans.

An authentic participation of citizens in a national dialogue, in political life, and in the decision on the changes that Cuba needs, is only possible on the basis of legal recognition and respect in practice, of freedom of expression and other civil and political rights.

Cubans want a new life and no one can deny us the profound changes that we have desired and hoped for many decades.  

Liberation is the term that completely expresses the changes that we Cubans want. And liberation means freedom and rights, reconciliation and justice, respect for life, brotherhood and progress, participation and equality of opportunities.

If we can not be in agreement about the past, we can and should be in agreement about the future.

The Cuban people and in particular the new generation, want to live in peace, in an environment free of pretense, fear, hate and resentment, without retaliation or revenge.

We reclaim trade union freedoms and justice for workers and peasants and the right of Cubans to have economic freedoms, to work freely and to have businesses and their own companies for the benefit of their families and society.

We do not want to continue in this oppressive and inefficient system, in which workers and the majority of Cubans suffer from poverty and can not even say that they are poor.

Under the current regime, humble people suffer anguish and many times persecution in their daily search to make ends meet and survive, while institutionalized corruption has been established, in which some are granted immense privileges and a life of riches because of their positions in areas of political and military power.

We do not hate classes, nor do we hold any other type of hate. We only want the people to be given what is theirs and for equal opportunities to be available to all, as well as the right to a better life through honest work. 

We also do not want an extreme political or economic model in which political power, market power, and other interests are placed above human dignity, the rights of individuals, equality, social justice, and the common good.

We oppose the situation in which Cuba, its resources and inhabitants, are treated as private property as well as any unbridled process of privatization in which our country might be plundered and parceled out like a pie.

With economic freedoms and their own initiatives and creative labor, Cubans can overcome poverty and progress towards strengthening the solidarity of our society.  

We are determined to maintain and hand down to our children all the positive things that the Cuban people have achieved with love and with their labor throughout the years. 

We Cubans want to maintain and improve, as rights for all, free education and public health and all that constitutes as a social benefit. 

Education should not be an instrument of political domination, but rather of the development of the individual in all aspects; educating oneself for liberty.  We demand respect for the right of parents to educate their children according to their faith, beliefs and values.

We call for the cessation of political and ideological demands and conditions on children, youth, and students, from the first grade level through the university level, and respect for liberty of conscience, expression and association.

We believe that it is time for true equality to exist and for all spaces of participation in society to be opened without exclusions.

In Cuba there isn?t a clash of generations, but rather that the new generation is also deprived of the rights that their parents and grandparents were denied. We demand the space and rights for youth to live their own era and set their own course for society and also for the elderly, adults, children, and all men and women, without discrimination or exclusions against any individual, for being believers or non-believers, nor on the basis of race, religion, age, political opinions, ideas, sex, national origin, economic position, or other detriments against human dignity.  

The official politics and laws concerning housing have submerged and maintained millions of Cuban families under a situation of true human calamity, as there has been much more persecution, prohibition, arbitrariness, corruption, favoritism, and dispossession than solutions.

For the good of the family, we Cubans are calling for a new housing law, opportunities and plans to overcome this calamity, while at the same time we confirm that no Cuban individual or family will be expelled from the home which they inhabit, nor from their land, nor will they be dispossessed of their property, nor do they have any debt to pay the former owners.

The laws must guarantee freedom of expression and movement for all. The methods of watching over and controlling the public as well as all forms of oppression against citizens and interferences in their private lives must cease, so that Cubans will no longer need to look to the side or close their windows before opinionating and so that everyone can publicly and freely demonstrate and express themselves with respect.

We want to overcome the culture of fear forever. The media is of the people and is paid by the people and should therefore permit access to all citizens and to all opinions.

The solution to inequality, and disparities among regions, is not internal migration, but instead to achieve equal development in all of Cuba. But the persecution, harassment, humiliation, and discrimination against Cubans just for moving from one province to another in search of opportunities and to escape misery must cease immediately. 

Never again will Cubans be declared llegal in their own country, nor will some Cubans be used to repress others. 

 Cuba is only one and is home to all Cubans. 

Let us promote a civic and peaceful movement for liberation and reject terrorism, violence, confrontation and hate among Cubans because we are all brothers.

A movement that seeks personal and collective liberation, on the basis of love and solidarity, that calls upon citizens to refuse to submit to the oppression and lies and to be aware of their rights and their duty to participate in the solution to the problems of our society.

Only by peacefully reclaiming our rights will we be protagonist of our own history and achieve freedom and changes to the laws, so that they guarantee these rights.

Liberation is not to pit some Cubans against others, but rather for all to work together for the good of all.

And so victory will be for all.

Cuba will be reborn free and in peace and as our apostle, José Martí prophesized, all of us will establish, ?a new nation of sincere democracy.?

This is the declaration of the people of Cuba.  

CUBAN FORUM CAMPAIGN

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