Entrevista a Raúl Rivero: Lesiones de Historia. Por Dr. Antonio Llaca

Raúl Rivero Castañeda, uno de los más destacados poetas cubanos de los últimos tiempos ha sido elogiado con los más encomiables adjetivos y también censurado con duros calificativos; nacido en Morón, provincia de Ciego de Ávila, Cuba, en noviembre de 1945, realizó estudios primarios y secundarios en el Instituto de Morón y estudios superiores en la Universidad de La Habana graduándose en 1969 como Licenciado en Periodismo, a partir de aquí R. Rivero desarrolla una impresionante labor como periodista, escritor, poeta, crítico de arte y guionista de radio y televisión que lo lleva a alcanzar los más importantes premios literarios nacionales e internacionales, entre estos últimos el Premio Mundial de la Libertad de Prensa “Guillermo Cano” de la UNESCO/ 2004; el “Libertad de Prensa” de Reporteros sin Fronteras/1997 y el Maria Moor Cabot de la Universidad de Columbia en 1999.

Cubano hasta la médula, ha tenido una vida simplemente extraordinaria, llena de venturas y desventuras, éxitos y descalabros, satisfacciones y sinsabores de todo tipo pero ha sido y continua siendo uno de esos compatriotas que tiene aún muchísimo que decir a todos los cubanos y también a medio mundo. Hasta su residencia, en un hermoso barrio madrileño fui a visitarlo y a tomar de él sus lecciones o lesiones de historia.

Antonio LLaca: ¿Entonces es a partir de 1969 que comienzas a escribir?

Raúl Rivero: No, desde mi época de estudiante ya era colaborador de Juventud Rebelde, Alma Máter (revista de la Universidad de La Habana) y de la página cultural de El Mundo (Cuba) hasta que el local de este periódico se incendió en 1968 y la publicación dejó de existir.

LL.: ¿Y cuando comienzas como periodista profesional?

RR.: En 1969, como periodista de plantilla de Cuba Internacional.

LL.: ¿Recuerdos de aquella época?

RR.: Muchos, sobre todo la presencia de Darío Carmona, periodista español que tenía un estilo muy peculiar de escribir, fue un maestro para muchos de nosotros; también a Antonio Benítez Rojo, escritor cubano fallecido en el exilio y a Ernesto González Bermejo, uruguayo, un periodista brillante, de quien también aprendí mucho. Cuba Internacional fue un valor literario del periodismo nuestro, allí también se originó un grupo importante de escritores jóvenes (ya no lo somos tanto) cubanos: Eliseo Diego, Alberto Conte, Minerva Salado (estos dos últimos exiliados), Víctor Casaud, etc.

LL.: ¿Y otras actividades?

RR.: Sí, también hacía guiones para Radio Rebelde y sobre temas culturales para la televisión (críticas de teatro, décimas, poesías) y colaboraba en las revistas “La Gaceta de Cuba” (de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba-UNEAC-) y en “Casa”, de la Casa de las Américas, entretanto Cuba Internacional, que en sus inicios dependía del Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA) pasó entonces a formar parte de la agencia de noticias Prensa Latina y por tanto termino trabajando para esta agencia, aquí ocurrió un importante cambio en el género periodístico que realizaba.

LL.: ¿Por qué?

RR.: Porque tuve que empezar a hacer “periodismo cablegráfico”, de párrafos muy breves, “heads” o cabeceras de noticias muy concisas, de impacto, en fin que no me gustaba el trabajo de hacer cables de noticias de Cuba hacia el exterior.

LL.: ¿Por alguna razón en particular?

RR.: No se avenía con mi manera de ver el periodismo, a mi juicio esta más que una profesión es una necesidad o un ansia de comunicación, con el estilo “cablegráfico” quizás estaba informando pero no me estaba comunicando con mis lectores; pero en fin, en 1972 me nombran corresponsal en Moscú, en los mejores momentos de la relación Cuba-Unión Soviética; compartía la corresponsalía allá con Aurelio Martínez quien continúa en Presa Latina ahora con un alto cargo. Estuve en Moscú alrededor de tres años.

LL.: ¿Recuerdos, anécdotas?

RR.: Fue muy importante mi estancia allí desde el punto de vista profesional, la experiencia era nueva, trabajaba junto a periodistas de muchos países, gente de mucho nombre.

LL.: ¿Y desde el punto de vista político?

RR.: Muy sencillo, yo estaba en el lugar que era el reflejo de lo que iba a ser el futuro de Cuba y ese futuro no me gustaba, era una sociedad cerrada, hipócrita, de valores subvertidos, donde era más importante la lealtad al partido que la capacidad de la gente para examinar críticamente la sociedad y su realidad, era una sociedad mediocre que rendía culto a la mediocridad y al miedo, se temía a la represión, al poder absoluto del estado que te podía borrar de un plumazo, a la KGB, etc.

LL.: ¿Entonces por estos años 70 se inicia tu decepción con la idea del socialismo?

RR.: Hasta ese entonces yo era un “compañero de viaje” del comunismo, a partir de aquí comencé a bajarme del tren.

LL.: ¿Cuándo regresas a Cuba?

RR.: En 1976; una vez en La Habana pedí discretamente salir de Prensa Latina, no quería volver a hacer periodismo de ese tipo, pasé entonces a trabajar en relaciones públicas de la UNEAC, eso me dejaba tiempo para escribir otras cosas sobre todo poesía aunque también algo de crítica literaria, comentarios, etc. Allí hice una profunda amistad con Nicolás Guillén y Eliseo Diego. En la UNEAC estuve hasta 1981.

LL.: ¿Tenías ya numerosos libros publicados?

RR.: Sí, tenía “Papel de Hombre” que recibió el Premio David/1969; “Poesía sobre la Tierra”, premio Julián del Casal 1972; “Corazón que Ofrecer”/1978, “Poesía Pública”, premio 26 de Julio”/1980, después publiqué “Escribo de Memoria”, mi último libro en Cuba, en 1985; en el extranjero tengo la antología poética “Herejías Elegidas” con la Editorial Betania (Madrid/1998); “Pruebas de Contacto, Ed. Sibi, Miami/1999; “Antología Poética”, Ed. Arquitrave de Colombia/2001; “Recuerdos Olvidados” Ed. Gallimard, Francia/2002; “Sin pan y sin palabras” Ed. Península, Barcelona/2003, “Lesiones de Historia” con Ed. Advana Vieja, Valencia/2006…

LL.: “Lesiones…” resultó ser un delicioso recuento de crónicas de la sociedad cubana actual…

RR.: Son las crónicas que el gobierno (cubano) no puede publicar, el retrato escrito de la dictadura científica.

LL.: ¿Y cuándo RR rompe o se baja definitivamente del tren del socialismo?

RR.: En 1998 pero esto fue un proceso, renuncié a todo por escrito: a mi trabajo, a la membresía de la UNEAC y de la UPEC (Unión de Periodistas y Escritores de Cuba); en esos momentos pasé a sufrir el “síndrome del fantasma” donde nadie te ve, ni te conoce, ni te saludan por las calles, además pasé hambre y necesidades de todo tipo. Mi disidencia se hace pública en 1991 cuando firmo “La Carta de los Diez” un documento en que junto a Maria Elena Cruz Varela, José Lorenzo Fuentes, Manuel Díaz Martínez, Bernardo Marques y otros pedíamos libertad para los presos políticos, elecciones libres y directas, libre flujo migratorio, ayuda internacional en medicamentos, mercado libre campesino, etc.

LL.: ¿Entonces comenzaste a sufrir persecución?

RR.: Sí, ya yo no tenía trabajo y a mi esposa también la echaron a la calle, a mi madre le quitaron la pensión de viuda que recibía por la fabulosa suma de 72 pesos mensuales (unos 3 dólares); el mundo se me puso “chiquito”, vivía del aire, de las ayudas que me podían dar las amistades que me quedaban y familiares que tampoco tenían buena situación económica; yo tenía un automóvil y lo tuve que vender, en fin me compré un coche y un caballo ( luego conseguí otro caballo más) y junto a un primo me dediqué al transporte de personas en Morón, como “cochero” me ganaba unos 250 pesos al mes, con eso sobrevivía.

LL.: ¿Y tu actividad como periodista y escritor cesó?

RR.: En 1992 fundé el “Club de Periodistas de La Habana” junto a José Rivero García, Bernardo Marques Ravelo y Nancy Estrada pero fue un fracaso, no teníamos donde publicar los artículos y casi nadie creía en eso del Club aunque sí hubo un creyente, Carlos Alberto Montaner, a quien le hacíamos llegar nuestros escritos a través de personas que podían viajar al exterior y en ocasiones, cuando se podía, nos pagaba por ellos pero en muchas oportunidades o nosotros le debíamos artículos a Montaner o él nos debía dinero ya que no teníamos contacto regular. En septiembre de 1995 fundé Cubapress y el hecho de que en ese entonces Cuba se había vinculado a la telefonía por satélite dio un vuelco al trabajo periodístico independiente ya que tenía muchas más posibilidades de vincularme con el exterior, era “la tecnología contra la dictadura”; Cubapress llegó a tener corresponsales en todas las provincias y unos 30 colaboradores…

LL.: ¿En ese momento te conviertes en un peligro para el Gobierno cubano?

RR.: Sí porque empezamos a dar información objetiva, desde dentro de Cuba, de los agujeros negros de la sociedad…

LL.: ¿Te arrestaron?, ¿fuiste preso?

RR.: Por primera vez en 1996, creo que me arrestaron unas 6 ó 7 veces más hasta el año 2003 en que soy enjuiciado por “colaboración con un gobierno extranjero” (Ley 88 o “Ley Mordaza”) y fui condenado a 20 años de privación de libertad.

LL.: ¿Y con cuál Gobierno estabas colaborando?

RR.: Con el Gobierno norteamericano según la versión oficial y con el Gobierno cubano según mi versión personal; yo solo hacía las críticas correspondientes a la mala administración, a las medidas represivas y al caos económico que vive Cuba pero Castro (Fidel) no lo entendió de una manera constructiva.

LL.: ¿Y Castro conocía de tu labor como poeta y periodista?

RR.: Él dice que no conoce mi poesía y eso está reflejado en el libro de Ignacio Ramonet quien le pregunta en tres ocasiones por mí; Fidel no es un lector de poesías, él es un cubano muy raro, fíjate que dice que su música preferida son las marchas militares según publicó Gianni Miná.

LL.: ¿Cómo logras salir de prisión?

RR.: Desde un primer momento se hizo una gran campaña internacional en la que intervinieron el exilio cubano, centenares de escritores, periodistas y artistas de Europa y América, parlamentarios y hombres políticos de diferentes colores y un trabajo muy poderoso aquí en España. La gestión directa de mi salida la inició José María Aznar durante su mandato y la continuó e hizo efectiva el actual gobierno de Rodríguez Zapatero; hubo una intervención importante del Gabo (el Premio Nóbel colombiano Gabriel García Márquez) con quien mantengo una relación amistosa de años y también “empujó” mucho desde Portugal otro colombiano, Plinio Apuleyo Mendoza, mi gran amigo. Yo me había enfermado muy seriamente en la prisión de Canaleta en Ciego de Ávila y la intervención de Plinio fue muy oportuna, en fin que me liberaron luego de dos años mediante una figura de “licencia extrapenal” (casa por cárcel) y el Gobierno español me abrió sus puertas, llegué a Madrid el 1ro de Abril de 2005.

LL.: ¿Y qué opinión tienes de la actualidad cubana, qué piensa Raúl Rivero del Gobierno de Raúl Castro? ¿Hay transición en Cuba?

RR.: No creo que haya transición, solo hay un cambio de muebles para acomodar a Raúl. Podrá hablarse de transición cuando hayan sido liberados todos los presos políticos y queden abolidas las medidas judiciales que permiten volver a rellenar las cárceles en 24 horas.

LL.: ¿Los presos políticos son tu mayor preocupación?

RR.: Sí porque algunos corren serio peligro de morir en o a consecuencias de la prisión y aunque para el común de la gente solo se trata de una cifra para mí son gente con rostro, nombres y apellidos; a muchos de ellos me atan lazos de hermandad y amistad.

La tarde en Madrid, habitualmente larga en primavera, ha corrido mucho mas de prisa de lo que hubiera deseado; Raúl y Blanca, su esposa, han tenido la amabilidad de responder a mis andanadas de preguntas con una paciencia infinita, pero todo, y también esta entrevista ha de tener un punto final, y como entrevista al fin con una última pregunta…

LL.: ¿Qué hace Raúl Rivero hoy por hoy y qué planes tiene para el futuro?

RR.: Tengo dos columnas fijas en El Mundo de Madrid que son mi medio de vida, continúo haciendo poesías y próximamente saldrá a la luz mi último libro “Memorias de la Cárcel”, un relato de los dos años que estuve como huésped en las prisiones del Sr. Castro. Mi plan, el mismo de siempre, escribir y trabajar por ir a Cuba a hacer un periodismo libre, plural e independiente.

Fdo.: Dr. Antonio LLaca.

Desde Madrid, Abril de 2008.

PS.: Mi agradecimiento a Pedro Pablo Álvarez, al Arq. Carlos Payá, al periodista Gilberto García y a Solidaridad de Trabajadores Cubanos por la ayuda brindada para la realización de esta entrevista.

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