CUBA VENEZUELA legalizando el concubinato. Por: Antonio LLaca.

En diciembre de 2005 publiqué  un artículo titulado “Acerca de la posible creación de una Federación Cubano-venezolana” (1);

mis lectores para ese entonces  veían esta eventualidad como algo aún remoto, más en el terreno de las aspiraciones de sectores políticos idealistas de ambos países que en el de la realidad; dos años más tarde el panorama parece haber cambiado acercándose  a la concreción de esta idea.

“Una vez lo dijo Lage (Carlos Lage, Vicepresidente cubano)… que Cuba tiene dos presidentes y luego yo dije por allá, Venezuela tiene dos presidentes también, pero somos un solo gobierno”,  y estas fueron parte de las palabras del Presidente venezolano Hugo Chávez en su extenso programa Aló Presidente (2) transmitido desde la ciudad de Santa Clara, Cuba, en presencia de una buena parte del tren ministerial del país anfitrión, por cierto  sin sorpresas por parte de quienes siguen de cerca los vericuetos de la estrecha relación política entre ambos países desde hace más de una década.

En efecto, desde la recepción que le fuera dispensada en La Habana en 1994  con honores de Jefe de Estado, el recién liberado (luego de una fracasada intentona golpista dos años antes) Teniente-coronel Chávez Frías ha desarrollado una meteórica carrera que lo lleva hasta la presidencia de la República, a mantenerse en el poder (cada vez más apoyado por Cuba) y  ser el adalid  del  denominado Socialismo del Siglo XXI, amalgama de ideas que incluye elementos de marxismo-leninismo, bolivarianismo, justicialismo  (peronismo), antiimperialismo, ideario martiano, indigenismo, maoísmo, fidelismo y otros tantos “ismos” más que pretenden dar sustento ideológico-político a su Proyecto de Gobierno, sustento en ocasiones difícil de comprender en su concatenación puesto que   Marx no fue precisamente  simpatizante de Bolívar mientras Martí, que sí admiraba a Bolívar, no vio con buenos ojos la teoría marxista; Perón no fue exactamente ni bolivariano ni martiano mucho menos marxista, el indigenismo lo toma más cercano a Mariátegui (comunista) que a Haya de la Torre ,  el antiimperialismo-fidelismo se entrecruza con el “antiyanquismo” a pesar de ser conceptos totalmente diferentes y Mao  durante largos años tildó a Castro de ser un satélite del “social-imperialismo soviético” mientras este último atacaba  con muy duros calificativos  la Revolución Cultural y el endiosamiento del Gran Timonel pero sin percatarse del propio  para terminar alabando el “socialismo… de mercado” chino (3), obra de Deng Xiaoping.

 El  Proyecto  pasa además por la creación en América Latina de una Confederación o Unión de Repúblicas que alcance la categoría de potencia mundial : “Nosotros vamos hacia la Confederación de repúblicas bolivarianas, martianas, caribeñas, suramericanas”.”Nos hemos enlazado para más nunca separarnos” agregó Chávez.

Por supuesto tales afirmaciones generaron un sinfín de comentarios en ambas naciones, desde el ámbito cubano las más polémicas, contrariamente a lo que se podría pensar, no partieron de la oposición  sino  del Canciller  Pérez Roque en entrevista concedida a la agencia AFP en Nueva York: “Cuba estaría dispuesta incluso a renunciar a la soberanía y la bandera por la que tanto ha peleado, para integrarse en un gran bloque de naciones latinoamericanas y caribeñas” (4),  “renuncias” que de inmediato generaron la repulsa de opositores ( Manuel Cuesta Morúa, Martha Beatriz Roque, Vladimiro Roca, etc.) y preocupación dentro de las filas del propio Gobierno a tal punto que empujaron al Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular  Ricardo Alarcón, político de mucho más calibre que el Canciller, a enmendar el enredo: “ esa es la aspiración nuestra, la de Bolívar, la de Martí, que, por supuesto,  todavía no estamos tan cerca de ese momento”(5).

 Desde Venezuela significativas  fueron las palabras del  Diputado a la Asamblea Nacional Luis Tascón, ahora atravesando por un mal momento en su carrera política, quien dijo en la Sesión de Discusión del Proyecto de Reforma Constitucional correspondiente al día 24/10/2007 “Venezuela y Cuba somos una sola Nación con un solo Gobierno”, a pesar de ser el Sr. Tascón un miembro del Legislativo, Poder Público independiente del Ejecutivo  (Gobierno)  del cual por supuesto no forma parte.

Sin embargo, a pesar de  declaraciones más o menos polémicas de políticos más o menos polémicos también, cierto es que la fusión de Cuba y Venezuela  en un proyecto unionista federal o confederal parece ir tomando cuerpo; si como el Presidente Chávez afirma ya formamos “un solo gobierno”  el próximo  paso sería entonces legalizar este concubinato , para esto el Presidente venezolano necesita reformular el articulado de la Carta Magna de modo tal de hacerse con    la herramienta  que le proporcione  de jure lo que según él ya existe de facto y esto pasa por el camino de la Reforma Constitucional   en marcha.

A tal efecto el  Artículo 153 de la actual Constitución venezolana que solo  enuncia genéricamente acerca de la promoción de políticas de integración y unión con Latinoamérica y el Caribe quedaría conformado:

“La República promoverá la integración, la Confederación y la unión de América Latina y del Caribe a objeto de configurar un gran bloque regional de poder político, económico y social. Para el logro de este objetivo el Estado privilegiará la estructuración de nuevos modelos de integración y unión en nuestro continente, que permitan la creación de un espacio geopolítico, dentro del cual los pueblos y gobiernos de nuestra América vayan construyendo un solo proyecto Grannacional, al que Simón Bolívar llamó “Una Nación de Repúblicas”. La República podrá suscribir tratados y convenios internacionales basados en la más amplia cooperación política, social, económica, cultural, la complementariedad productiva Grannacional, la solidaridad y el comercio justo”. (6)

Expresando esta modificación propuesta, de manera explícita, la posibilidad de llevar a vías de hecho un gran proyecto confederal  con lo que el alcance de la Reforma  iría mucho más allá de las fronteras venezolanas y en el cual Cuba, por obvias razones políticas, sería la primera nación a enlazar.

Aun dado el hecho de que la Constitución cubana solo trata el tema de la Integración con América Latina dentro de un marco referencial muy general:

“Articulo 12o.- La Republica de Cuba hace suyos los principios antiimperialistas e internacionalistas, y

c) reafirma su voluntad de integración y colaboración con los países de América Latina y del Caribe, cuya identidad común y necesidad histórica de avanzar juntos hacia la integración económica y política para lograr la verdadera independencia, nos permitiría alcanzar el lugar que nos corresponde en el mundo”;

no sería de extrañar que de avanzar más  este proceso  la Carta Magna cubana también fuese modificada en el sentido de facilitar los cambios jurídicos necesarios y todos sabemos  la celeridad con que la maquinaria política de la isla funciona en estos casos.

 Las clases políticas dirigentes de ambas naciones y sus máximas figuras van llegando al punto en que para mantener el status ( por diversas y complejas razones de índole política y económica) y lanzar el propósito unionista a terceros requerirán de la creación de una nueva formación nacional que involucre a ambos países; que se trate de la cubanización de Venezuela o la venezolanización de Cuba, Federación o Confederación, integración verdadera o no, o de cómo quedaría cada una de las partes en este proyecto Grannacional  ya sería tema de análisis ulterior, por lo pronto para los cubanos resulta de la mayor importancia  seguir atentamente los resultados que obtenga la votación  de la Reforma Constitucional a celebrarse el próximo día dos de diciembre, de aprobarse pudiéramos ver comprometido el futuro de nuestra Nación y encontrarnos inmersos  en la reedición del “campo socialista” (con el cual ya tuvimos sobradas experiencias en el pasado)  ahora en tierras de Latinoamérica.

Sin dudas aparecerán actores políticos a ambos lados del Caribe interesados o necesitados de apretar el acelerador de la unión, para estos, como dijera Martí, recordarles “que no nacen viables, ni de seno de pueblo en la Historia ni de seno de mujer en el hogar los hijos que no tienen una gestación natural y laboriosa” (7).

Fdo.: Dr. Antonio LLaca.

Desde la ciudad de El Tigre, Edo. Anzoátegui. Venezuela.

Noviembre/2007            

Referencias:

(1)  Diarios: Mundo Oriental, El Tigre/ 23- 27/12/2005. El Progreso, Ciudad Bolívar/ 26/12/2005.

(2)  Programa Aló Presidente No. 298  Domingo, 14 de octubre de 2007.

http://www.alopresidente.gob.ve/transmisiones-anteriores/

(3) http://www.aporrealos.org/actualidad/n94063.html

(4)  http://www.cubaencuentro.org/es/encuentro-en-la-red/cuba/noticias/perez-roque-cuba-renunciaria-a-su-soberania-para-integrarse-en-un-bloque-regional/(gnews)/1193827860

(5)http://www.elnuevoherald.com/noticias/america_latina/cuba/story/111664.html

(6) http://motoresconstituyentes.blogspot.com/2007/11/decreto-reforma-de-la-constitucion-de.html

(7) Nota de José Martí con motivo del fallecimiento de Karl Marx, Nueva York, 29 de Marzo de 1883, publicada en La Nación de Buenos Aires.

ACERCA DE LA POSIBLE CREACIÓN DE UNA FEDERACIÓN CUBANO-VENEZOLANA. Por: Antonio Llaca.

Desde hace  años me dedico al estudio, promoción y realización del proceso de Integración Latinoamericana (*);

lo hago debido al profundo convencimiento  de que solo la integración de nuestros pueblos podrá sacarnos del marasmo en que hemos vivido durante estos dos siglos, que este es nuestro único camino posible hacia un futuro mejor y del papel decisivo de los trabajadores como factor dinamizador de la Integración.
Desde la Central Latinoamericana de Trabajadores (CLAT) hemos ratificado inequívocamente nuestra profunda vocación latinoamericanista y creado numerosos mecanismos tendentes a dar máxima celeridad a este  proceso que conducirá inexorablemente a la creación de la Comunidad Latinoamericana de Naciones, nuestra Gran Patria Latinoamericana.
Impulsar  empresa tal no es un reto fácil,  resulta necesario estudiar a profundidad las características que nos unen y las diferencias naturales de un conglomerado humano constituido por millones de seres  distribuidos en una inmensa geografía, las necesidades y aspiraciones comunes, las posibilidades de que un proceso de tal naturaleza pueda ser llevado a cabo en el menor tiempo posible sin imposiciones de ningún tipo, respetando los derechos y anhelos de todos: los de países con mayor desarrollo económico y los de menor desarrollo, de los grupos nacionales mayoritarios y de aquellos cuyo número es mucho más pequeño con sus diferencias étnicas, ligüísticas, culturales,  religiosas, de grupos y movimientos políticos en ocasiones muy disímiles, y otras tantas de muy diversa índole, lógicas y presentes en este vasto espacio, con igualdad, derechos efectivos y justicia social para todos. Nuestra gran meta: lograr relegar definitivamente de nuestras tierras esta fragmentación absurda que en nada nos beneficia y que conjuntamente con otros factores han estado en la génesis y sustentación de  tantos males sociales que nos han aquejado durante siglos, resulta por lo tanto apremiante para los latinoamericanos imprimir velocidad nueva a los múltiples procesos integracionistas ya en marcha desde hace decenas de años, profundizarlos, hacerlos llegar hasta el espacio más recóndito de esta América nuestra y hasta el último rincón de la conciencia de nuestros pueblos.
Para lograr la verdadera Integración solo hay una vía posible: la más amplia DEMOCRACIA, aquella en la cual los propios pueblos,  sabedores y consecuentes con la particularidad histórica que vivimos,  en la que está en juego nuestro futuro como naciones, tomen las riendas de este proceso que implica cambios dramáticos en los ámbitos políticos, económicos y sociales.
A esta inquebrantable aspiración latinoamericana se ha incorporado recientemente un nuevo proyecto integracionista  denominado Alternativa Bolivariana para la América (ALBA), diseñado y  promovido por la actual dirigencia política venezolana, la presentación oficial de este programa fue realizada por el Presidente Chávez en ocasión de la Tercera Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Asociación de Estados del Caribe ( Isla Margarita, Venezuela, diciembre de 2001 ); hasta el momento solo Cuba se ha sumado efectivamente a esta iniciativa .
Relacionado con este proyecto, factores políticos de la oposición  venezolana  vienen anunciando desde hace  meses la  puesta en marcha de un plan tendiente a crear una “federación  cubano-venezolana”  basada  en el marco teórico del ALBA. Sustentan los analistas sus planteamientos en los siguientes hechos:

1) La marcada  afinidad entre los Presidentes Chávez y Castro.

2) La perfecta sintonía ideológico-política entre los órganos político-partidistas y de gobierno cubano y venezolano,

3) El significativo estrechamiento de las relaciones entre ambas naciones en muy diversos ámbitos: económicos, políticos, culturales, judiciales, militares.

4) La transferencia de las estructuras y estilo de gobierno de  Cuba a Venezuela.

5) El creciente control que el chavismo (conjunto de   corrientes  políticas de los seguidores del presidente Chávez) está obteniendo en todos los espacios  de la Nación  lo que hace temer en la práctica  la instauración de un régimen con un accionar  próximo al del totalitarismo cubano.

Las señales más tangibles con relación a esta intención provenientes de los gobiernos de ambos países han sido las recientes y lamentables declaraciones del Vicepresidente cubano Carlos Lage y las mas diplomáticas del Presidente venezolano Hugo Chávez  en el transcurso del acto de clausura de la Reunión de la VI Comisión Mixta del Convenio Integral de Cooperación  Cuba-Venezuela  celebrada en el hotel Caracas Hilton el 5 de octubre pasado; en el cónclave el Vicepresidente cubano señaló: “somos el país más democrático del mundo entre otras cosas porque somos el único que tiene dos Presidentes: tenemos y tendremos a Fidel y tenemos a Chávez también”, por su parte el mandatario venezolano señaló: “Cuba y Venezuela nos hemos juntado” “Juntos desde ahora y para siempre” “A estas alturas debe saber el mundo que nuestros destinos están sellados, que estas dos patrias marchan a su paso hacia un mismo destino” ”Cuba y Venezuela serán un solo puño”, pero sin mencionar la nueva Presidencia que minutos antes le había sido  otorgada… por quien no estaba facultado para ello.

Ambos gobiernos están enfrascados en una lucha sin cuartel ( y resulta obvio decirlo, desigual ) contra el que definen como  causante de  los males de ambas naciones y de toda Latinoamérica,  el Imperialismo norteamericano, al que se proponen derrotar y además extender este proyecto socialista a todo el espacio geográfico latino-caribeño;  viene de todo esto el  razonamiento de que por separado será muy difícil que este propósito ideológico-político compartido pueda sobrevivir a pesar del control totalitario de más de cuatro décadas  que el gobierno cubano tiene sobre su pueblo, de los petrodólares venezolanos ( sostenedores también de la economía cubana), del atolladero norteamericano en la guerra en Irak y de la preparación militar  ( denominada en Cuba “guerra de todo el pueblo” y en Venezuela “guerra asimétrica”) ante una posible confrontación de esta última naturaleza; solo un intento de tipo federativo podría de alguna manera unificar fuerzas y tratar de evitar el colapso de alguna de las partes de tan ambiciosa aventura como pudiera ocurrir  ante la eventual desaparición física del ya casi octogenario líder cubano Castro con el consiguiente shock que esto acarrearía a la estructura de gobierno de la Isla o ante un  repunte de la oposición venezolana.

Debo señalar como dos elementos primordiales para el análisis de este tema que Cuba ha tenido una muy pobre participación en los mecanismos de integración  del resto de países hermanos de América Latina  como sí las tuvo con el desaparecido campo socialista y la Unión Soviética; la Integración Latinoamericana nunca  fue uno de los objetivos políticos prioritarios  de la dirigencia de la isla antillana, situación que cambió radicalmente a partir de los años 90 del pasado siglo con la desaparición de la URSS y el acelerado proceso de globalización económica planetaria; en un mundo  como el actual la supervivencia de cualquier estructura socio-económica pasa precisamente por su inserción o articulación en algún mecanismo de asociación o integración al menos regional, este nuevo contexto debe haber reorientado las percepciones  y las  posibilidades de la dirigencia política cubana en enfocar ahora su mirada hacia el sur,  por otra parte el panorama político venezolano a 7 años de la asunción del poder por el Presidente Chávez aún muestra un convulsionado escenario  en el cual el proceso revolucionario liderado por este último precisa de un vasto apoyo político cubano.

En la hipótesis de que la complejidad de este ajedrez político  y el  mencionado enfrentamiento con USA continúe subiendo de tono alcanzando niveles  muy  peligrosos (en los momentos actuales  ya es peligroso) resulta muy probable que las más altas instancias de ambos gobiernos hayan  considerado con la mayor seriedad  crear una federación o algo que se asemeje a una sola entidad  nacional entre ambos países y que ya se esté preparando el terreno a tal efecto. Cabría preguntarse entonces desde la perspectiva genuina de ambos pueblos: ¿se trataría verdaderamente de un paso más en la Integración de dos naciones hermanas  o  una semi-fusión a conformidad de determinado  proyecto   político? El cómo llevar adelante un proyecto tal resulta también otra gran incógnita.

La  Integración Latinoamericana proceso en marcha desde hace largo tiempo  que veremos continuar desarrollándose a impresionante velocidad en un futuro próximo  pasa por el más absoluto respeto de la voluntad y el más profundo  consentimiento de nuestros pueblos expresado inequívocamente mediante auténticos mecanismos de consulta y  decisión popular, pero además ha de ser integración verdadera en todas sus ilimitadas dimensiones,  esto es válido para cualquier pueblo/nación latinoamericana y es la única garantía para lograr nuevas formaciones nacionales estables, armónicas e indestructibles; transitar otra vía que pretenda fusionar, congregar,  reunir o aglutinar estructuras nacionales sin tomar en cuenta los anteriores preceptos estará irremisiblemente condenada al fracaso y pudiera ser de hecho extraordinariamente dañina a las legítimas aspiraciones integracionistas de los hombres y mujeres de  este continente.

Fdo.: Dr. Antonio Llaca.

Noviembre de 2005

Desde la ciudad de El Tigre. Estado Anzoátegui. Venezuela.

(*)Otras publicaciones del mismo autor relacionadas con el tema Integración Latinoamericana:

La Comunidad Latinoamericana de Naciones (CLAN) en marcha, ¿y Cuba                                                            qué?

Revista Desafíos, Cuba-Venezuela, No. 26, Nov/Dic.  1998

Esta web utiliza cookies propias para su correcto funcionamiento. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Ver Política de cookies
Privacidad