Los demócratas cubanos se manifiestan a favor de que la Embajada de España siga invitándoles a las fiestas nacionales

Según el Ministro de Exteriores español “invitar sólo a los disidentes a las fiestas nacionales se ha revelado como el peor instrumento para mejorar la situación de los disidentes, y eso lo dicen los propios disidentes y los propios presos de conciencia».
Madrid, 30 de septiembre de 2004– Varios demócratas cubanos han mostrado su preocupación ante las declaraciones que el Ministro de Relaciones Exteriores español, Miguel Ángel Moratinos, hizo en Congreso de los Diputados respondiendo a la pregunta del diputado del PP Jorge Moragas en la sesión de control del gobierno el pasado miércoles. Según Moratinos, “invitar sólo a los disidentes a las fiestas nacionales se ha revelado como el peor instrumento para mejorar la situación de los disidentes, y eso lo dicen los propios disidentes y los propios presos de conciencia».
Sin embargo, destacados disidentes y familiares de presos políticos se han manifestado a favor de estas medidas adoptadas por el conjunto de la Unión Europea. Según Vladimiro Roca, presidente del Partido Social Demócrata de Cuba, “la invitación a los disidentes a las embajadas es un derecho que está recogido en la Convención de Viena sobre el establecimiento de relaciones  diplomáticas entre países. Las embajadas pueden invitar a cualquier persona del pueblo o del país donde residan. Y hasta ahora, que yo sepa, sigo siendo cubano y aunque al gobierno no le guste lo que hacemos es una cuestión recogida en la Convención y renunciar a eso por parte de la Unión Europea o de cualquier otro país sería, desde mi punto de vista, sería permitir una violación de una Convención que establece derechos y deberes para ambas partes y permitir que el gobierno cubano continúe violando los derechos humanos de toda la población en forma masiva. Es hacerse prácticamente cómplices del gobierno cubano”.
Oswaldo Payá, líder del Movimiento Cristiano Liberación, quien ya ha logrado recopilar más de 25.000 firmas pidiendo cambios democráticos en la isla, también llamó la atención sobre la importancia del gesto de invitar a los disidentes y es que supone “un reconocimiento a la sociedad civil cubana y es crucial que las naciones extranjeras nos  tomen en consideración”.
Por último Blanca Reyes, esposa del poeta Raúl Rivero (condenado a 20 años de prisión) mostró su preocupación  y señaló “que esto no es juego, mi marido no es una moneda de trueque y lo único que quiero es ver a Raúl y al resto de los presos libres cuando antes”.

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